¿Ha llegado el momento de cambiar de banco?

¿Ha llegado el momento de cambiar de banco?

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2015-05-11, Marian López


Esta semana leíamos en la prensa cómo el Banco de España, sigue alentando a las entidades para que continúen los cierres de oficinas bancarias.

Según este organismo, pese a que ya se han cerrado muchas sucursales, aún es necesario realizar más ajustes que nos acerquen al modelo de banca de nuestros vecinos europeos.

El sistema financiero español ocupa los últimos puestos con respecto al resto de Europa.

A pesar de que el proceso de reestructuración bancaria que se está llevando a cabo en nuestro país, está llegando a sus últimas etapas, según el Banco de España para ser eficientes hay que llevar a cabo nuevos recortes. Se estima que aún se podrían cerrar entre 1.000 y 3.000 oficinas.

Todo esto se traduce por un lado, en más paro para aquellos que no tengan cabida en la nueva organización de su empresa, y de otro lado, en incertidumbre para los clientes que se sienten desorientados.

Estos clientes, necesitan depositar toda su confianza en el banco con el que trabajan. Pero llegados a estas alturas, no somos pocos los que nos preguntamos… Mi banco “¿será de fiar?”.

La mayoría de los asesores, no nos cansamos de aconsejar a nuestros clientes que diversifiquen. Es decir, que no concentren todo su dinero o sus préstamos en un mismo banco. Pese a ello, siempre tendremos un banco con el que trabajaremos más a gusto.

Es en ese momento, cuando te asaltan las dudas: ¿en qué me beneficia cambiarme de banco?, ¿qué factores debo tener en cuenta?, ¿cómo puedo cambiar de entidad?.

En este post intentaremos abordar esas cuestiones para tratar de facilitaros algunas respuestas.

¿Qué significa cambiar de banco?

Cambiar de banco es una práctica bastante extendida. Significa mover el dinero de un banco a otro.

Parece que en nuestro país se le está “perdiendo el miedo” a eso de irse del “banco de toda la vida”. Muchos clientes no se limitan ni a un sólo banco, ni a tener sólo una cuenta abierta. Las causas de este cambio pueden deberse a una creciente competencia y al auge de la banca online.

¿Por qué cambiar?. ¿En qué me beneficia?.

  1. Nos permite aprovecharnos de ofertas que puedan tener otros bancos. Por ejemplo, cuentas remuneradas a mejor tipo, que te paguen un tanto por ciento por cambiar tu plan de pensiones, remuneración si traspasas tu fondos a otra entidad, etc.
  2. Menos comisiones. Otro de los motivos que nos conducen a cambiar de banco son las elevadas comisiones que nos pueden cobrar en la entidad donde depositamos nuestros ahorros. Antes de hacer el cambio habría que analizar cuánto nos cobra nuestro banco y en qué concepto (mantenimiento de cuenta, transferencias, tarjetas).
  3. Beneficios al domiciliar la nómina. Muchos bancos ofrecen ventajas a quienes domicilien su nómina en ellos. Además de la exención de comisiones, también existen ventajas a la hora de solicitar un préstamo (el tipo de interés que te aplican es menor con nómina y recibos domiciliados en el nuevo banco).
  4. Descuento en recibos domiciliados. Hay entidades como por ejemplo Banco Sabadell que te devuelve cada mes el 2% de los recibos que tengas domiciliados en sus oficinas.
  5. Dar el paso a la era digital. Ahora por internet es todo mucho más fácil. Para tu operativa diaria, todo son ventajas: sin apenas comisiones, sin ceñirse a horarios ni esperar largas colas. Puedes operar directamente desde el ordenador de tu casa.

Tipos de cambio de banco:

  1. Cambiar la nómina de banco. Consiste en domiciliar la nómina en otro banco bien para aprovecharnos de alguna promoción puntual, para dejar de pagar comisiones o para conseguir regalos.
  2. Cambiar los ahorros. Podemos tener la hipoteca en un banco y los ahorros en otro. Recordad lo que os he comentado al principio: hay que diversificar “por lo que pueda pasar”. Además hoy en día, “ya no se lleva” estar “atado” al mismo banco toda nuestra vida.
  3. Cambiar nuestra pensión a otro banco. Si tenéis plan de pensiones, en cuanto empiece la campaña, veréis como muchas entidades os pagan una “bonificación” si decidís traspasar vuestro plan.
  4. Cambiar la hipoteca de banco. Es lo que se conoce como subrogación de hipoteca. Ojo porque aquí hay que tener en cuenta que si nos subrogamos, los gastos de notario, y de los nuevos seguros asociados al préstamo (vida y hogar), tendríamos que asumirlos nosotros. Aún así, si nuestra hipoteca tiene ya algunos años, ahora que los tipos de interés están tan bajos, veremos que  hay ofertas suculentas en el mercado.

¿En qué debemos fijarnos?

    • Cláusula de permanencia. Hay que revisar todos los productos que tenemos contratados antes de dar el paso, ya que algunos de ellos pueden contener una cláusula de permanencia que te “obligue” a seguir vinculado con tu banco. Si decides irte, probablemente tengas que pagar una penalización.
    • Cambiar las domiciliaciones bancarias. De esto se suele encargar nuestro nuevo banco. Basta que le pases una relación de lo que tienes domiciliado. Aún así, “no está de más” que lo supervises por si acaso.
    • Cancelar las tarjetas. Asegurarse de que estén todas dadas de baja.
    • Dejar la cuenta o cuentas a cero y cancelarlas. Es recomendable solicitar un justificante al banco de dicha cancelación para evitar problemas.

¿Por qué no cambiar de banco?

Hay clientes que se sienten satisfechos con el trato que les da su banco, y no están dispuestos a cambiar. Y es que cuando algo va bien  ¿por qué cambiarlo?.

Sin embargo, siempre es bueno estar informado sobre las ventajas que ofrecen los demás bancos y valorar nuestra satisfacción real analizando lo que hacen las otras entidades.

Nuestro perfil como cliente, y nuestras necesidades pueden irse modificando a lo largo de los años. Estas circunstancias serán las que determinen si permanecemos en nuestro banco “de siempre” o buscamos otras opciones.

Cambiar de entidad es una decisión muy importante en la que debemos tener en cuenta todos los factores enumerados en este post. Además, no todos los bancos son igual de solventes, y ese es otro factor en el que fijarse.

No es necesario “cambiar por cambiar”. Hay que fijarse en si realmente dicho cambio nos aporta más ventajas que desventajas. Y es que a veces “Más vale malo conocido que bueno por conocer”

Como siempre, ya sabéis que si queréis hacerme alguna consulta, podéis hacerlo a través de marian@garciaslopezasesores.es