Author: Marian López Fernández

Tiempo de lectura: 5 minutos

Ahorro_cerdoS

2015-06-01, Marian López


La semana pasada vivimos un 24 de mayo trepidante. No os preocupéis, no es mi propósito hablar de política. Sólo quería puntualizar algo que tiene relación con mi post.

Ese 24-M era el día de las elecciones municipales y autonómicas. La gente dejó constancia en las urnas de que quería un cambio. ¿Os habéis fijado en las caras del cambio?.

Se trata de personas jóvenes, con nuevas ideas, con una manera diferente de hacer política. Esas personas sustituirán (por decisión popular) a otras de mayor edad que se encontraban en el poder hasta ahora. Personas más mayores con otra forma de entender la política, quizás más conservadora.

Estamos en un momento de relevo generacional en muchos terrenos, no sólo en la política, sino también en las empresas, en la ciencia, en el deporte, etcétera.

De pronto vemos cómo en un mismo escenario conviven generaciones distintas. Un escenario muy cambiante, por el cual la Generación X y la Generación Y caminan juntas.

Pues bien, este panorama también se extrapola a las finanzas: dos generaciones, con dos maneras distintas de ahorrar y de gastar. Tanto si perteneces a una como a otra, posiblemente te sentirás identificado/a con estas características que vamos a analizar a continuación.

Una de las variables que más influye en la manera de entender y gestionar nuestra economía doméstica es precisamente la edad. No tiene por qué existir un abismo entre generaciones, esa diferencia de mentalidad se da en generaciones próximas entre sí.

Son las denominadas Generación X (comprende a quienes están entre los 35 y los 54 años), y la Generación Y (jóvenes entre 21 y 34 años). ¿Cuáles son sus hábitos financieros?.

Ahorro a medio y largo plazo.

Los años hacen que nos vayamos volviendo cada vez más conservadores. Es complicado hacer entender a un chaval que no llega a la treintena, que tal como están las cosas, va a necesitar un “colchón” financiero en unos años si desea vivir “con dignidad”.

Generación X. Pese a  que muchos no se hayan decidido aún a contratar un plan de jubilación, es cierto que ya se han informado al respecto. Y es que dado el envejecimiento de la población y los escasos recursos públicos, en un futuro muy cercano será necesario contar con ese plan de jubilación que complemente la pensión pública (si es que cuando nos llegue el momento queda dinero para ello).

En países como Estados Unidos, sus ciudadanos no cuentan con sistemas públicos de previsión. El estado solamente cubre supuestos de necesidad, derivando el resto al ahorro privado. Por tanto, si quieres tener una jubilación, debes ahorrar.

Lo ideal es tener en marcha un plan de jubilación antes de cumplir los 45. La cantidad media que necesita ahorrar un español para poder mantener su nivel de vida al jubilarse, es de unos 100.000 euros. Por tanto, cuanto antes empecemos a ahorrar, antes podremos alcanzar esa cifra.

Existe un catálogo de productos de ahorro como complemento a las pensiones públicas: los planes de pensiones, planes de jubilación, PIAS (Planes Individuales de Ahorro Sistemático), etc.

Dentro de esta generación, el producto estrella sigue siendo el depósito pese a su escasa rentabilidad. Se trata de un producto conservador en el que se minimiza el riesgo al garantizar el capital.

Generación Y. Los llamados “millenials” se ven muy jóvenes para pensar en su jubilación, y ese es quizás el mayor escollo al que se enfrentan bancos y aseguradoras a la hora de ofrecerles este tipo de productos.

Sin embargo cuanto antes se empiece a ahorrar, mejor. Se podría empezar con un porcentaje bajo. Por ejemplo, un 10% de los ingresos. Ese porcentaje debería incrementarse paulatinamente conforme fuéramos haciéndonos más mayores.

Esta Generación Y, apuesta además por otras fórmulas para ahorrar dinero. ¿Cómo?. Pues apostando en Bolsa o invirtiendo algo de su capital en productos con más riesgo que los de sus mayores.

Cómo gestionar el gasto.

Es cierto que con la edad, nuestras deudas son diferentes y se incrementan. Evidentemente, las necesidades que pueda tener un chico soltero de “veintipocos” no son las mismas que las que pueda tener alguien con cuarenta y una familia que mantener.

No obstante, en nuestra economía doméstica debe ser prioritario mantener controlados los gastos y no adquirir deudas muy por encima de nuestras posibilidades.

Generación X. Es la generación de las grandes deudas. ¿Quién no tiene una hipoteca que pagar al banco?. La prioridad de esta generación es liquidar las deudas pendientes. Sobre todo las importantes como la ya mencionada hipoteca.

Eso no conlleva que nos olvidemos del ahorro, pero tenemos que organizar nuestra economía de manera que vayamos liquidando deudas a fin de poder ahorrar.

Generación Y. El objetivo de esta generación será evitar crear grandes deudas y controlar la evolución de las mismas. Una deuda grande adquirida demasiado pronto, nos lleva a reducir a la mínima expresión, nuestra intención de ahorrar.

 Juventud y ser impulsivo, van de la mano. Por eso para esta generación es fundamental desarrollar un pensamiento a largo plazo y reflexionar más las decisiones financieras que vayamos a tomar.

¿Cuál es su relación con los bancos?

Como podéis imaginar, en este aspecto también existen diferencias: la gente más joven evita el tener que desplazarse hasta una sucursal bancaria y hace sus operaciones a través de la banca on line.

Sin embargo, al ahorrador o inversor de mayor edad, le gustan más los canales convencionales. Aún prefieren acudir al banco para realizar sus operaciones. Es como si les “inspirara más confianza” ir a su sucursal.

Generación X. Los cercanos al rango de los 35 años, sí que han incorporado los pagos a través del móvil o la banca on line a su operativa con los bancos. Pero conforme se acercan a los 45-50 años, se vuelven más reticentes a operar a través de un ordenador o un móvil, recurriendo más a la banca tradicional.

Además con la edad, vamos solicitando más tarjetas de débito y crédito, y   abriendo cuentas en distintos bancos (con las consiguientes comisiones) que luego ni recordamos. De manera que llega un momento en que debemos sentarnos a ordenar, o  acudir a profesionales como asesores financieros, que nos ayuden a controlar el tema. De lo contrario podremos tener serios problemas.

Generación Y. Los expertos aseguran que uno de cada tres “millenials” no tiene tarjeta de crédito (es más común la de débito). Prefieren el efectivo y hacen más compras por internet empleando plataformas como PayPal.

Esta generación confía en aplicaciones móviles para gestionar sus ahorros. Son muy “sensibles” al cobro de comisiones por parte de los bancos, y no son nada fieles si la competencia le mejora las condiciones.

Seáis de la generación que seáis, siempre es bueno tener vuestra economía doméstica en orden, vivir conforme a vuestros ingresos y controlar muy bien los gastos.

 En www.garciaslopezasesores.es, disponemos de los conocimientos y herramientas necesarias para conseguir alcanzar vuestros objetivos de ahorro-inversión. No dudéis en contactar con nosotros.

Y para finalizar, una frase de Oscar Wilde: “La sociedad moderna olvida que el mundo no es propiedad de una única generación”.

 

 

 

 

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Obligación de contratar seguro con la hipoteca

2015-05-25, Marian López


Os haré una pregunta muy sencilla: ¿cuántos de vosotros habéis acudido a vuestro banco en busca de financiación y habéis acabado firmando también un seguro para acceder a la misma?.

Son muchas las personas que se encuentran con que, al solicitar un préstamo, su banco les condiciona a contratar un seguro para poder acceder a la financiación que solicitan y optar además a unas condiciones más beneficiosas.

Pero, ¿puede obligarme mi banco a contratar un seguro a cambio de darme un préstamo?.

Pues bien, la respuesta es que no. Un banco no puede “obligar” a nadie a contratar nada.

Si nos decidimos a solicitar un préstamo personal, nos “colocarán” un seguro de vida y/o de accidentes. Y lo harán sin ni siquiera preguntarnos, sino “dándolo por hecho“. Entre los muchos papeles que tenemos que firmar, irán los contratos de seguros.

El empleado de turno nos dirá que es obligatorio para que nos concedan el préstamo, pero ya sabemos que eso no es así en ningún caso.

La contratación de seguros de vida o accidentes, ha de ser voluntaria por parte del cliente. Nos ampara la Ley 26/2006 de mediación de seguros y reaseguros privados. Esta ley, en su artículo quinto titulado “prohibiciones” dice lo siguiente:

Ley 26/2006 artículo 5.2 apartado e: “Los mediadores de seguros y reaseguros privados (un banco es un mediador de seguros) no podrán (…) “Imponer directa o indirectamente la celebración de un contrato de seguro”.

Una vez resuelta esta duda, nos quedará por solucionar otro problema. ¿Qué ocurre en el caso de que ya hayáis firmado un préstamo personal con la consiguiente contratación del seguro de vida aparejado al mismo?

Bueno, debéis saber que si ya habéis firmado el préstamo con el seguro, tenéis derecho a desistir. Y ¿qué significa eso del “derecho de desistimiento“? Pues que podéis solicitar la anulación de esa póliza de seguro. Os ampara el artículo 83.a 1 de la Ley 50/1980 del Contrato de Seguro, que dice lo siguiente:

El tomador del seguro (en este caso, vosotros) en un contrato de seguro individual de duración superior a seis meses que haya estipulado el contrato sobre la vida propia o la de un tercero (contrato de vida) tendrá la facultad unilateral de resolver (“romper”) el contrato sin indicación de los motivos y sin penalización alguna dentro del plazo de 30 días siguientes a la fecha en la que el asegurador (en nuestro caso, el banco) le entregue la póliza o documento de cobertura provisional”.

Es decir, podéis solicitar la anulación del seguro sin necesidad de indicar los motivos y sin que el banco os pueda penalizar por ello. Siempre que lo hagáis en el plazo establecido: los 30 días siguientes a la fecha en la que el banco os entregue la póliza.

Vamos a analizar un segundo supuesto: seguro de hogar ligado a la contratación de un préstamo hipotecario.

¿Qué sucede cuando firmamos una hipoteca y el banco nos “obliga” a firmar un seguro de hogar?.

Sólo es obligatorio firmar un seguro de hogar junto a la hipoteca si ésta es titulizada.

¿En qué consiste la titulación hipotecaria?. Es un procedimiento mediante el cual los bancos convierten activos poco líquidos (como las viviendas), en instrumentos para obtener financiación, eliminando así el riesgo de su balance.

¿Os sigue pareciendo complicado?. Vamos a verlo con un ejemplo: El banco X le da una hipoteca al Sr. Vidal por valor de 200.000 euros que tendrá que devolver en 30 años con unos intereses. Si el Sr. Vidal no tiene dinero para pagar, el banco perderá los 200.000 euros y se quedará con la casa. Pero la entidad tiene la posibilidad de “vender” o “ceder” esa hipoteca a un tercero, por lo que recupera la inversión inicial, elimina el riesgo y obtiene liquidez para nuevas operaciones.

En este caso y sólo en este caso, la ley indica que se necesita que se contrate un seguro de daños para la vivienda objeto de la hipoteca.

Si la hipoteca no es titulizada no existe ninguna obligación legal de contratar ningún seguro de hogar. Podéis consultar si vuestra hipoteca está o no titulizada en las notas simples del registro de la propiedad.

Por tanto, recordad algo muy importante: el banco no nos puede “obligar” a contratar seguros ni de vida ni de hogar cuando firmamos un préstamo. La contratación de un seguro ha de ser una decisión libre y voluntaria, nunca una obligación impuesta unilateralmente.

Y si os decidís a contratar algún seguro, no tenéis por qué hacerlo con vuestro banco. Hay muchas aseguradoras que estarán encantadas de haceros ofertas al respecto.

Si necesitáis ampliar información al respecto, ya sabéis que podéis contactar conmigo a través del mail marian@garciaslopezasesores.es o a través de nuestra página web www.garciaslopezasesores.es

 

 

 

 

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2015-05-18, Marian López


El paro es uno de nuestros mayores azotes. Han sido muchos los trabajadores que se han visto en la calle en un gran número de casos, con una edad “complicada”: Se trata de todos aquellos ex trabajadores con edades comprendidas entre los cuarenta y los cincuenta y tantos años.

Personas con una dilatada experiencia a sus espaldas, que de la noche a la mañana, se ven “arrojados a la jaula de los leones”.

No todos sirven para ello, pero algunos de estos ex empleados por cuenta ajena, han decidido tomar las riendas de su vida laboral y comenzar a trabajar por cuenta propia.

A algunos de nosotros, nos ha picado el gusanillo del “emprendimiento“, pero emprender no es un camino de rosas.

Para comenzar, puedo asegurar que emprender tiene un precio: no sólo a nivel laboral (si quieres que tu negocio prospere, tienes que dedicarle muchas horas) , sino también a nivel económico.

Un aspecto clave a la hora de emprender es el de la financiación. Para iniciar un proyecto, es necesario dinero.

Si bien es cierto que algunos negocios pueden comenzar su andadura con una inversión mínima, esta semana nos centraremos en aquellos emprendedores que quieren crear su propia empresa y necesitan mayor financiación.

Veremos diferentes opciones, así como en qué consiste cada una de ellas.

Actualmente, existen más vías para obtener financiación que hace algunos años. Esta es una ventaja. Se puede recurrir a la obtención de financiación por la vía tradicional (mediante préstamos o créditos solicitados al banco), o bien acudir a las consabidas 3F´s: Family, Friends and “Fools”. Es decir: familia, amigos y “locos”.

Antes de acudir a solicitar financiación hay que tener muy presente la viabilidad del proyecto. Como es lógico, nadie te prestará dinero ni invertirá en tu negocio si éste no es viable. Si no aporta garantías de éxito.

Y ¿qué se necesita para saber si nuestro proyecto es viable?. Pues nada más y nada menos que un buen plan de negocio. Ahora viene la siguiente pregunta: ¿qué es un plan de negocio?. Pues se trata de un documento que recoge el conjunto de objetivos de una idea o iniciativa empresarial. Reúne tanto información verbal como gráfica de lo que el negocio es o tendrá que ser.

Repasemos algunos puntos:

1.-¿ Cuánto dinero necesito para poner en marcha mi negocio?. Pues depende del tipo de negocio que quieras. Como ya he comentado al principio de este post, hay negocios que prácticamente no requieren inversión inicial, pero otros sí: a lo mejor tienes que contratar personal, comprar maquinaria o alquilar un local.

Debemos tener muy claro el dinero que necesitamos: sin pasarnos ni quedarnos cortos para evitar problemas posteriores. Por ejemplo, si nos quedamos cortos deberemos solicitar más financiación a posteriori y eso se puede complicar.

2.- Necesidades de financiación de mi negocio. Lo ideal sería que pudiéramos contar con recursos propios que aportar. En caso de que se solicite financiación a un banco estos recursos propios deberían representar entre un 20% y un 30% de la cantidad que se solicite (más o menos como cuando se pide un préstamo hipotecario).

Habría que poder hacer una estimación lo más precisa posible sobre el importe que necesitamos.

3.- ¿Qué opciones existen en el mercado para financiar mi negocio?. Hay que estudiar la vía de financiación que mejor se adapte a mi modelo de negocio. Son varias las opciones. Aquí contemplaremos unas cuantas:

3.1.- Financiación bancaria. Es la vía tradicional por excelencia. Se trata del préstamo que pueda concederte el banco.

3.2.- Financiación con recursos propios. Los recursos propios lo conforman el capital que está permanentemente invertido en la empresa.

3.3.- Financiación con recursos ajenos. En lugar de aportar todo el capital de nuestro bolsillo, el inversor realizará una pequeña aportación, financiando el resto de la operación con deuda.

3.4.- Financiación a través de “business angels“. ¿Qué es un business angel?. Pues se trata de un particular (puede ser una persona física o una sociedad) que puede aportar dinero, experiencia o contactos a emprendedores con iniciativas empresariales, cuyo objetivo es obtener una ganancia futura.

3.5.- “Crowdfunding”. La traducción de esta palabra al español es la de micromecenazgo. Cooperación colectiva, o colaboración entre varias personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos. La plataforma más empleada por el crowdfunding es internet.

3.6.- Financiación a través de préstamos participativos. Son préstamos que no necesitan aval, pero para conseguir financiación a través de esta vía, debes presentar un plan de negocio viable. El banco te va prestando el dinero conforme se va cumpliendo el plan de negocio (por ejemplo, que alcances un número determinado de clientes).

Es un préstamo a largo plazo cuyos intereses van ligados a los resultados que obtenga tu proyecto empresarial. Estos intereses son deducibles en el Impuesto de Sociedades.

3.7.- Financiación a través de créditos ICO. El préstamo ICO es un clásico de la financiación bancaria destinada a pequeñas empresas y emprendedores. El ICO (Instituto de Crédito Oficial), es un banco adscrito al Ministerio de Economía con autonomía propia. Sus deudas están garantizadas por el Estado.

Para conseguir un préstamo ICO, lo primero que debes saber es que no cuenta con oficinas para solicitar financiación. Esta solicitud debes hacerla a través de tu banco.

Éste (el banco) será quien autorice o no la operación. Ellos te dirán toda la documentación que debes aportar para solicitar un préstamo ICO. Y es que al ser el Banco quien asume el riesgo de impago por tu parte, pues miran las operaciones “con lupa”.

4.- Otro de los puntos a revisar a la hora de solicitar financiación, es el grado de control que quiero tener sobre mi negocio. Dependiendo del tipo de financiación que escojas, tendrás un control mayor o menor sobre el negocio.

Si optas por la financiación bancaria, serás tú quien tenga el control de tu empresa. En cambio, si pides financiación a través de un inversor (que viene a ganar dinero, no lo olvidemos), pierdes parte del control de tu empresa.

La idea que os tiene que quedar clara con este post es que para pedir financiación, debes presentar un plan de negocio basado en un negocio viable, con números y cálculos reales.

Otra idea que debéis tener presente es que existen diferentes vías para obtener esa financiación. Aquí os he enumerado algunas, pero si queréis más información al respecto, no dudéis en contactar conmigo vía mail a la siguiente dirección: marian@garciaslopezasesores.es

Os dejo con una frase de Les Brown: “Acepta la responsabilidad de hacer de tus sueños una realidad”.

Feliz semana.

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subrogacion-hipoteca-cambio-banco

2015-05-11, Marian López


Esta semana leíamos en la prensa cómo el Banco de España, sigue alentando a las entidades para que continúen los cierres de oficinas bancarias.

Según este organismo, pese a que ya se han cerrado muchas sucursales, aún es necesario realizar más ajustes que nos acerquen al modelo de banca de nuestros vecinos europeos.

El sistema financiero español ocupa los últimos puestos con respecto al resto de Europa.

A pesar de que el proceso de reestructuración bancaria que se está llevando a cabo en nuestro país, está llegando a sus últimas etapas, según el Banco de España para ser eficientes hay que llevar a cabo nuevos recortes. Se estima que aún se podrían cerrar entre 1.000 y 3.000 oficinas.

Todo esto se traduce por un lado, en más paro para aquellos que no tengan cabida en la nueva organización de su empresa, y de otro lado, en incertidumbre para los clientes que se sienten desorientados.

Estos clientes, necesitan depositar toda su confianza en el banco con el que trabajan. Pero llegados a estas alturas, no somos pocos los que nos preguntamos… Mi banco “¿será de fiar?”.

La mayoría de los asesores, no nos cansamos de aconsejar a nuestros clientes que diversifiquen. Es decir, que no concentren todo su dinero o sus préstamos en un mismo banco. Pese a ello, siempre tendremos un banco con el que trabajaremos más a gusto.

Es en ese momento, cuando te asaltan las dudas: ¿en qué me beneficia cambiarme de banco?, ¿qué factores debo tener en cuenta?, ¿cómo puedo cambiar de entidad?.

En este post intentaremos abordar esas cuestiones para tratar de facilitaros algunas respuestas.

¿Qué significa cambiar de banco?

Cambiar de banco es una práctica bastante extendida. Significa mover el dinero de un banco a otro.

Parece que en nuestro país se le está “perdiendo el miedo” a eso de irse del “banco de toda la vida”. Muchos clientes no se limitan ni a un sólo banco, ni a tener sólo una cuenta abierta. Las causas de este cambio pueden deberse a una creciente competencia y al auge de la banca online.

¿Por qué cambiar?. ¿En qué me beneficia?.

  1. Nos permite aprovecharnos de ofertas que puedan tener otros bancos. Por ejemplo, cuentas remuneradas a mejor tipo, que te paguen un tanto por ciento por cambiar tu plan de pensiones, remuneración si traspasas tu fondos a otra entidad, etc.
  2. Menos comisiones. Otro de los motivos que nos conducen a cambiar de banco son las elevadas comisiones que nos pueden cobrar en la entidad donde depositamos nuestros ahorros. Antes de hacer el cambio habría que analizar cuánto nos cobra nuestro banco y en qué concepto (mantenimiento de cuenta, transferencias, tarjetas).
  3. Beneficios al domiciliar la nómina. Muchos bancos ofrecen ventajas a quienes domicilien su nómina en ellos. Además de la exención de comisiones, también existen ventajas a la hora de solicitar un préstamo (el tipo de interés que te aplican es menor con nómina y recibos domiciliados en el nuevo banco).
  4. Descuento en recibos domiciliados. Hay entidades como por ejemplo Banco Sabadell que te devuelve cada mes el 2% de los recibos que tengas domiciliados en sus oficinas.
  5. Dar el paso a la era digital. Ahora por internet es todo mucho más fácil. Para tu operativa diaria, todo son ventajas: sin apenas comisiones, sin ceñirse a horarios ni esperar largas colas. Puedes operar directamente desde el ordenador de tu casa.

Tipos de cambio de banco:

  1. Cambiar la nómina de banco. Consiste en domiciliar la nómina en otro banco bien para aprovecharnos de alguna promoción puntual, para dejar de pagar comisiones o para conseguir regalos.
  2. Cambiar los ahorros. Podemos tener la hipoteca en un banco y los ahorros en otro. Recordad lo que os he comentado al principio: hay que diversificar “por lo que pueda pasar”. Además hoy en día, “ya no se lleva” estar “atado” al mismo banco toda nuestra vida.
  3. Cambiar nuestra pensión a otro banco. Si tenéis plan de pensiones, en cuanto empiece la campaña, veréis como muchas entidades os pagan una “bonificación” si decidís traspasar vuestro plan.
  4. Cambiar la hipoteca de banco. Es lo que se conoce como subrogación de hipoteca. Ojo porque aquí hay que tener en cuenta que si nos subrogamos, los gastos de notario, y de los nuevos seguros asociados al préstamo (vida y hogar), tendríamos que asumirlos nosotros. Aún así, si nuestra hipoteca tiene ya algunos años, ahora que los tipos de interés están tan bajos, veremos que  hay ofertas suculentas en el mercado.

¿En qué debemos fijarnos?

    • Cláusula de permanencia. Hay que revisar todos los productos que tenemos contratados antes de dar el paso, ya que algunos de ellos pueden contener una cláusula de permanencia que te “obligue” a seguir vinculado con tu banco. Si decides irte, probablemente tengas que pagar una penalización.
    • Cambiar las domiciliaciones bancarias. De esto se suele encargar nuestro nuevo banco. Basta que le pases una relación de lo que tienes domiciliado. Aún así, “no está de más” que lo supervises por si acaso.
    • Cancelar las tarjetas. Asegurarse de que estén todas dadas de baja.
    • Dejar la cuenta o cuentas a cero y cancelarlas. Es recomendable solicitar un justificante al banco de dicha cancelación para evitar problemas.

¿Por qué no cambiar de banco?

Hay clientes que se sienten satisfechos con el trato que les da su banco, y no están dispuestos a cambiar. Y es que cuando algo va bien  ¿por qué cambiarlo?.

Sin embargo, siempre es bueno estar informado sobre las ventajas que ofrecen los demás bancos y valorar nuestra satisfacción real analizando lo que hacen las otras entidades.

Nuestro perfil como cliente, y nuestras necesidades pueden irse modificando a lo largo de los años. Estas circunstancias serán las que determinen si permanecemos en nuestro banco “de siempre” o buscamos otras opciones.

Cambiar de entidad es una decisión muy importante en la que debemos tener en cuenta todos los factores enumerados en este post. Además, no todos los bancos son igual de solventes, y ese es otro factor en el que fijarse.

No es necesario “cambiar por cambiar”. Hay que fijarse en si realmente dicho cambio nos aporta más ventajas que desventajas. Y es que a veces “Más vale malo conocido que bueno por conocer”

Como siempre, ya sabéis que si queréis hacerme alguna consulta, podéis hacerlo a través de marian@garciaslopezasesores.es

 

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hipoteca

2015-05-03, Marian López


Los mileuristas somos cada día un grupo más numeroso. Son muchos los trabajos que te compensan con apenas mil euros las horas de esfuerzo.

Pero a pesar de ese “pequeño handicap”, también tenemos nuestras necesidades y nuestras ilusiones. ¿Quién no piensa en comprarse alguna vez su propia vivienda?. Es precisamente en ese momento cuando nos damos cuenta de que ser mileurista y comprarte una casa, no parece compatible.

Bueno, pues vamos a intentar ser optimistas y ver la botella medio llena. Aún tenemos opciones si queremos comprarnos un piso. Eso sí, con unas cuantas condiciones:

Primera condición: precio. A través de los comparadores de hipotecas deduciremos el precio de la casa que podemos permitirnos con nuestro sueldo. Serán viviendas que estén entre los 150.000 y los 200.000 euros.

Segunda condición: ingresos. Con nuestros ingresos, únicamente podremos comprar vivienda si lo hacemos en pareja. Los bancos actualmente sólo conceden hipotecas a quienes justifiquen unos ingresos anuales de 2.000 euros o más.

Tercera condición: endeudamiento. El banco no va a permitir que te endeudes más de un 30%-35% del total de tus ingresos. Se supone que el resto (70-65%), lo necesitas para vivir. Cubrir necesidades como la comida, los gastos de casa, mantenimiento de coche, gastos de teléfono, etc, etc.

Cuarta condición: financiación bancaria. Cuando acudas a solicitar una hipoteca, el banco sólo te financia el 80% del valor de tasación o el de compraventa del piso (el menor de los dos).

¿Eso qué implica?. Pues sencillamente que tu pareja y tú, debéis aportar el 20% restante y un poco más ya que los gastos de compraventa e hipoteca corren de vuestra parte (suponen otro 10% más).

Resumiendo: el banco financia un 80% y vosotros tenéis que aportar el 30% restante hasta cubrir la totalidad de gastos (20% préstamo hipotecario +10% gastos).

Por tanto, a la hora de compraros una casa, deberíais tener algún dinerillo ahorrado. Eso para empezar…

Si no disponéis de ahorro, siempre podéis optar por comprar un piso de los que tienen en venta los propios bancos. En ese caso, el mismo banco os podría financiar hasta el 100%.

Quinta condición: límites del banco.

1.- Plazo al que se concede el préstamo hipotecario. Son pocas las entidades que ofrecen hipotecas a más de 30 años. Eso debes tenerlo en cuenta cuando vayas a solicitar la tuya.

Normalmente a los 75 años como máximo, deberías tenerlo todo pagado. El cálculo es sencillo: si tienes 40 y pides hipoteca a 30 años, pues aún estás a tiempo. También se puede solicitar una hipoteca a los 50 años, pero entonces se acortará el plazo a devolver el dinero, lo que conlleva un aumento de la cuota mensual.

2.- La cuota mensual. Como ya he dicho anteriormente, el recibo a pagar cada mes, no debe superar el 30%-35% de vuestros ingresos. En caso de pareja de mileuristas, la cuota máxima a pagar sería de unos 700 euros al mes.

3.- Revisión del Euribor. La mayoría de las hipotecas van referenciadas a este índice. Si veis la publicidad en la tele o en los propios bancos, se habla de Euribor + un diferencial (que puede ser fijo o variable). Por ejemplo: Euribor + 1,70%. Ahora, el Euribor está en niveles muy bajos (este mes al 0,21%).

Una hipoteca al 1,70% + Euribor (0,21%), os sale a un tipo de interés del 1,91%, realmente barata. Pero deberíais calcular cuánto pagaríais si el euribor subiese por ejemplo al 3%. Así sabríais si seríais capaces de afrontar el pago de una cuota más alta.

Teniendo presentes estas condiciones, vamos a mirar qué opciones tendríamos para solicitar un préstamo hipotecario siendo mileuristas, y lo vamos a hacer con un ejemplo.

Tomamos como referencia una de las hipotecas más baratas del mercado en estos momentos: la HIPOTECA NARANJA de ING (Euribor + 1,49% TAE).

Supongamos que el mayor de los solicitantes del préstamo tiene 35 años, sin ningún tipo de deuda pendiente, y que entre los dos solicitantes sumáis unos ingresos mensuales de 2.000 euros (1.000 euros al mes por persona).

Con la Hipoteca Naranja de ING, os podríais permitir pedir un importe máximo de 222.757 euros, a pagar en un plazo de 40 años (otra ventaja de esta hipoteca es el plazo), con una cuota mensual que ascendería a 640,15 euros al mes.

Así podríamos comprar una casa de 200.000 euros solicitando una hipoteca de 160.000 euros. Existen multitud de simuladores de hipotecas on line donde podéis hacer este cálculo.

Un consejo: no ajustéis a tope el precio de la casa al préstamo hipotecario. Debéis tener en cuenta que, como he comentado en líneas anteriores, hay un 30% de gastos (estos los tenéis que aportar vosotros).

Además, estos préstamos para compra de vivienda, llevan aparejados seguros de vida y de hogar que deberemos pagar.

Otra cosa muy importante a tener en cuenta: el préstamo hipotecario se suele hacer a muy largo plazo. Durante todos esos años, pueden ocurrir mil cosas: que aumente la familia, cambios laborales (a veces para bien, pero otras no). Todas esas circunstancias afectarán a nuestra economía doméstica, y por tanto a nuestra capacidad de afrontar la deuda.

Al tratarse de un plazo tan elevado, también hay que pensar que la economía de nuestro país puede pasar por muchas fases. Ahora vivimos un “momento dulce” en el que pedir una hipoteca nos sale barato. Pero por ejemplo, en el año 2.000, el Euribor llegó a estar por encima del 3%, lo que la encarecería bastante.

Soy consciente de que son muchas las cosas en las que debemos pensar, pero una hipoteca a la mayoría de nosotros, “nos tiene atados” para toda la vida. Es mejor comprar un piso más económico (aunque tengamos que hacer alguna reforma) que “tirarnos a la piscina” y comprar el más caro que podamos permitirnos.

Si algún día ganamos muchísimo dinero o nos toca la lotería, siempre podemos vender o incluso alquilar nuestra primera vivienda. Los seres humanos tenemos ese toque de nostalgia que nos conduce a conservar todo aquello que nos trae buenos recuerdos.

Ya sabéis que podéis hacer consultas contactando conmigo vía mail en la siguiente dirección: marian@garciaslopezasesores.es

Diccionario financiero:

  • Euribor: es un índice de referencia publicado diariamente que indica el tipo de interés promedio al que los bancos se ofrecen a prestar el dinero a otros bancos.
  • TAE (Tasa Anual Equivalente): en nuestro caso, indica el coste de un producto financiero (la hipoteca). En la TAE se incluyen el tipo de interés, los gastos y las comisiones que nos cobra el banco.
  • Tipo de interés fijo: el interés se calcula aplicando un tipo único o estable que dura todo el tiempo que dura el préstamo (no se modifica).
  • Tipo de interés variable: va cambiando a lo largo de la vida del préstamo. Se aplica en cada periodo de tiempo (por ejemplo, se revisa cada año), consta de dos cifras y es el resultado de la suma de ambos: un índice (en nuestro caso el euribor) y un porcentaje.

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2015-04-27, Marian López


La renta fija ya no es lo que era. Los ahorradores conservadores (que son una gran mayoría), ven como poco a poco los productos de inversión que se adaptan a su perfil, ofrecen rentabilidades cada vez más bajas.

De hecho, ya son muchos los que dicen aquello de “mejor tener el dinero debajo del colchón”. Tampoco es eso, porque el dinero se va depreciando con el paso del tiempo, pero es cierto que los buenos tiempos para este tipo de inversor, han llegado a su fin.

El “producto estrella” por excelencia para los inversores conservadores era el depósito a plazo (también llamado imposición a plazo fijo o IPF).

¿Qué es un depósito a plazo?. Se trata de un producto que consiste en la entrega de una cantidad de dinero a una entidad bancaria durante un tiempo determinado. Transcurrido ese plazo, la entidad devuelve el dinero junto a los intereses pactados.

El banco también puede pagar dichos intereses periódicamente (mensual, trimestral o semestral) mientras dure la operación. Los intereses se liquidan en la cuenta corriente que el cliente tenga abierta en la entidad.

Hace unos años, se llegaron a ver depósitos a 12 meses con rentabilidades del 4% o incluso superiores. Pero paulatinamente estos tipos de interés se han ido revisando por el Banco de España a la baja, hasta llegar a la situación actual en la que apenas se paga nada.

Ahora, puedes sentirte afortunado si te pagan un 0,50% a un año. Y si lo hace, el banco te exige a cambio fidelidad absoluta, que incluye tener tu nómina allí, domiciliar recibos, contratar tarjetas, etc.

Y ¿cuál es el nuevo producto que los bancos ofrecen como el “maná” para sus clientes más conservadores?. Pues ni más ni menos que los depósitos estructurados. Los bancos nos lo presentan en un paquete precioso, con un gran lazo, como algo que nos dará unos jugosos intereses.

Pero ¡cuidado! porque “nadie da duros a pesetas”. Es cierto que dan más rentabilidad que el típico depósito de toda la vida, pero como reza una máxima financiera: “a mayor rentabilidad, mayor riesgo”.

Os voy a explicar de una manera sencilla en qué consiste un depósito estructurado para que lo entendáis.

 Existen dos tipos de depósitos referenciados:

  1. Depósitos mixtos. El 50% del dinero invertido va a un plazo y un interés fijo  y el otro 50% es un interés variable que suele ir referenciado a la evolución de un índice bursátil (por ejemplo el Ibex 35) o a una serie de acciones (por ejemplo Telefónica, Repsol).
  2. Depósito estructurado 100% variable. El tipo de interés depende totalmente de lo que hagan las acciones. Por ejemplo, ganarás un 20% de lo que se revalorice la acción.

Hoy por hoy, la mayoría de entidades sólo ofrecen el depósito estructurado de renta variable vinculando todo el dinero invertido a lo que hagan unas acciones o un índice determinado.

Así el cliente puede obtener más rentabilidad, pero ojo, porque corremos el riesgo de volver a casa con las manos vacías una vez que haya vencido el depósito, siendo “cero patatero” la rentabilidad acumulada durante los dos o tres años que suele durar el producto.

En el mejor de los casos, si el capital está garantizado, habremos perdido dos o tres años con nuestro dinero invertido en un producto que no nos ha dado ni un euro de interés.

Pero existen depósitos estructurados en los que podemos perder dinero.

Por ejemplo: depósito estructurado a dos años sin garantía de capital. referenciado a Telefónica y Repsol.

Año uno: el precio de ambas acciones está por encima del precio inicial o igual, el banco te paga un cupón (por ejemplo un 2%) y te devuelve el dinero.

Si el precio de alguna de las acciones está por debajo del inicial, el dinero se queda invertido un año más.

Segundo año: si el precio de ambas acciones está igual o por encima de su precio inicial, el banco te paga un 4% y te devuelve el dinero. Sin embargo, si alguna acción está por debajo de su precio inicial, te devolverán lo que valga la peor acción. En este caso, pierdes capital.

Mucho cuidado con los depósitos estructurados. Se han convertido en un gancho más y los bancos los venden “como churros”. Hay que tener en cuenta entre otras cosas que:

  • El Fondo de Garantía de Depósitos, sólo garantiza la parte que vaya referenciada al plazo fijo, este Fondo no cubre la parte referenciada a una acción o un índice.
  • Debes conocer de antemano la comisión que te cobre el banco por cancelar el producto antes de tiempo, si eso es posible. Porque hay depósitos de este tipo que no permiten cancelación anticipada. La comisión suele estar entre el 1,5% y el 5% del importe invertido.

Como os digo siempre: por favor, leed atentamente la letra pequeña. Recordad que “la banca siempre gana”. Sus empleados se mueven por objetivos, y os ofrecerán el producto que deje más margen a su empresa.

Por tanto, no firméis nada que no entendáis. En caso de duda, siempre podéis acudir a algún experto externo al banco (un asesor financiero) que os aclare todos los puntos del contrato, que os ayude a destapar la “cara B” de aquello que os intenten endosar.

Si tenéis alguna sugerencia o queréis hacer alguna consulta, podéis enviarme un mail a marian@garciaslopezasesores.es

Esta semana, os dejo con una frase que decía Manolito del cómic de Mafalda: “Se habla mucho de depositar confianza, pero nadie dice que interés te pagan”.

 

 

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ECONOMÍA PARA TORPES

Doce años de mi vida. Ese es exactamente el tiempo que le he dedicado a trabajar en el sector de la Banca, la mayoría de los cuales han estado centrados en la gestión de patrimonios de Banca Privada.

No son muchos, ni pocos, son “sólo” doce años que me han servido para aprender muchas cosas. He aprendido que nadie es imprescindible, que ser jefe no es sinónimo de excelencia profesional, que todos somos compañeros hasta que empiezan las luchas por conservar tu puesto de trabajo (entonces te llueven las dagas).

Puede sonar a tópico, pero mi historia no se diferencia de muchas otras. Un día empecé a analizar mi vida: horas interminables en la oficina, viajes, reuniones. Tenía un nivel económico aceptable, pero no me sentía cómoda en mi trabajo.

Cuando me reunía con los clientes, me costaba mucho trabajo posicionarme del lado de la entidad para la que trabajaba e intentar “colocar” un producto que quizás no me convencía demasiado. Lo hacía porque tenía que cumplir objetivos, pero sabía que éticamente quizás no fuera lo más adecuado.

Eso me hizo ir fraguando un Plan B. ¿Por qué no posicionarme del otro lado?. ¿Por qué no salir de mi zona de confort?. En definitiva ¿por qué no utilizar mi experiencia para ayudar a comprender las finanzas a todos aquellos que no son expertos en ello?.

Así pues, tras sufrir una presión brutal por una complicada fusión de entidades que me llevó a perderme el primer año de vida de mi hija, decidí dar el paso definitivo y lanzarme al vacío.

Han pasado ya dos años de aquello y la verdad es que cada día que pasa me siento más feliz por la decisión que tomé. Al principio me dio vértigo, pero poco a poco todo ha ido cobrando forma.

Así se resume un poco mi trayectoria hasta llegar a la actualidad. Pero, ¿quién es Marian López?. Pues Marian López es una asesora de finanzas personales a la que le apasiona su trabajo. Que intenta hacer más fácil a los demás un tema tan engorroso como el financiero. Que acompaña a sus clientes de principio a fin, ofreciéndoles consejos, intermediando entre él y los bancos para adoptar la mejor solución posible.

Afortunadamente ahora empiezo a sentir que todo encaja. Que soy dueña de enfocar mi carrera hacia donde yo quería. Que hago lo que me gusta con la gente que deseo. Y es que mi cliente objetivo es un cliente del siglo XXI. Los dinosaurios se extinguieron hace millones de años.

Mi cliente objetivo no juega al golf, hace running. No va a comidas copiosas con gente igual de aburrida que ellos. Busca lugares alternativos donde reunirse, comer algo ligero y tomarse una copa mientras poder charlar distendidamente. No es ostentoso. le gusta disfrutar de sus logros a su manera. No tiene 40 reuniones semanales. Más bien se reúne lo justo, pero de manera provechosa.

Mi cliente objetivo dedica el máximo tiempo posible a estar con su familia y amigos. No tiene tres carreras y cinco másters, pero habla idiomas y no para de investigar la manera de aportar valor a su negocio, de diferenciarse del resto, de actualizarse. Donde otros ven competencia, ellos ven colaboración.

Precisamente las redes sociales me están aportando muchísimo en eso de la colaboración. Encuentro personas con las que poder poner temas en común que al final consiguen enriquecerme. Además me permiten estar al día.

Ellas me han abierto la puerta a una nueva manera de comunicarme con la gente. Decidí aprovechar todo eso para comenzar a escribir un post semanal en un diario de economía digital. En estos post, intentaba hablar sobre finanzas aptas para todos los públicos.

Ahora doy un paso más creando mi propio blog “ECONOMÍA PARA TORPES. Un título que me regaló mi querido amigo Ignacio Miranda de Visual Factor+i.

A partir de ahora, cada semana en este blog, tendréis algunas pinceladas y consejos prácticos sobre productos financieros. Espero con todo ello poder ayudar a todas esas personas que alguna vez se han sentido “estafados” por su desconocimiento del tema.

No soy ni pretendo ser una salvadora, sólo soy una “torpe” más dispuesta a aportar mi grano de arena.

 Y vosotros, ¿estáis preparados para uniros a nuestro club?.

Os espero la semana que viene con nuevos temas. Hasta entonces, sed felices.

ECONOMÍA PARA TORPES

Marian López.

Asesora de finanzas personales.